Prefacio Al Nuevo Testamento

Dr. Martín Lutero

1522

Sería justo y apropiado que este libro se publicase sin prefacio v nombre ajeno alguno y sólo llevase su propio nombre y que hablase por sí mismo. Mas ya que, por interpretaciones y prefacios fantásticos, se ha confundido la mente de los cristianos de tal modo que casi ya no se sabe lo que significa evangelio o ley, Nuevo o Antiguo Testamento, se hace necesario poner una indicación o prefacio para librar al hombre sencillo de su anterior error, conducirlo al camino recto v enseñarle qué puede esperar de este libro, a fin de que no busque mandamientos y leyes donde debe buscar el evangelio y promesa de Dios.

Por lo tanto, es preciso saber primeramente que debemos abandonar el error de que hay cuatro evangelios y sólo cuatro evangelistas. Tenemos que rechazar la idea de algunos que dividen los libros del Nuevo Testamento en “legales, historiales, profetales y sapienciales”. Creen con ello —no sé cómo— comparar el Nuevo Testamento con el Antiguo.

Por el contrario, debemos sostener enfáticamente que, así como el Antiguo Testamento es un libro en el cual están escritas las leyes y mandamientos de Dios y además la historia de los que han observado las leyes y los que no las han observado, así el Nuevo Testamento es un libro en que están escritos el evangelio y las promesas de Dios, además de la historia de los que los creen y los que no las creen. Por lo tanto, debemos tener la seguridad de que hay un solo evangelio, como también un solo libro del Nuevo Testamento y una sola fe y solamente un Dios que hace la promesa.

Evangelio es palabra griega, y significa buena nueva, buena noticia, buen informe, buen relato, del cual se canta y se habla con alegría. Por ejemplo, cuando David venció al gigante Goliat, se difundió entre el pueblo judío la buena noticia y el relato consolador de que su terrible enemigo había sido abatido y que ellos habían sido redimidos, quedando en alegría y paz, por lo cual cantaron, bailaron y estuvieron alegres. Este evangelio de Dios y Nuevo Testamento es una buena nueva y noticia, difundida por los apóstoles en todo el mundo, acerca de un verdadero David que luchó contra el pecado, la muerte y el diablo y los venció, por lo cual todos los que estaban cautivos de los pecados, torturados por la muerte y subyugados por el diablo fueron redimidos por él, sin méritos propios, justificados, vivificados y salvados, y con ello puestos en una relación de paz y reconciliación con Dios. Por tanto, cantan, dan gracias a Dios, lo alaban y se regocijan eternamente, si es que lo creen firmemente y permanecen constantes en la fe.

Este relato y nueva consoladora, o noticia evangélica y divina, se llama también Nuevo Testamento, por la siguiente razón: Como ocurre con un testamento en el que un hombre moribundo lega sus bienes para ser repartidos después de su muerte a los herederos por él nombrados, así también Cristo, antes de su muerte, mandó y ordenó que este evangelio fuera proclamado después de su muerte en todo el mundo, concediendo a todos los que creen la posesión de todos sus bienes. Esto incluye su vida, con la que superó la muerte; su justicia, con la que anuló el pecado; y su salvación, por la cual venció la condenación eterna. Ahora el pobre hombre cautivo del pecado, de la muerte y del infierno, no puede oír nada más consolador que este mensaje precioso y consolador de Cristo, y se gozará y se alegrará en lo más profundo de su corazón, si cree que es verdad.

Así pues, para fortalecer esta fe Dios ha prometido de muchas maneras este su evangelio y testamento en el Antiguo Testamento por medio de sus profetas, como dice Pablo en Romanos 1 3: “He sido apartado para predicar el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, que le nació de la simiente“, etc. Para citar algunos pasajes: Lo prometió por primera vez cuando dice a la serpiente en Génesis 3: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar“. Cristo es la simiente de esta mujer quien pisoteó al diablo la cabeza, es decir, el pecado, muerte e infierno y todo su poder. Pues sin esta simiente nadie puede escapar del pecado, de la muerte y del infierno.

Asimismo, en Génesis 22, Dios prometió a Abraham: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra“. Cristo es la simiente de Abraham, como dice San Pablo en Gálatas 3. Éste ha bendecido a todo el mundo por el evangelio. Pues donde no está Cristo, ahí está aún la maldición que recayó sobre Adán y sus hijos cuando aquél pecó, a saber, que todos han de ser culpables y sometidos al pecado, la muerte y e] infierno. Frente a esa maldición, el evangelio bendice ahora a todo el mundo proclamando públicamente: Quien cree en este descendiente de Abraham, será bendito, es decir, librado del pecado, muerte e infierno, y quedará justificado, vivo y salvo para siempre, como dice Cristo mismo en Juan 11: “Todo aquel que cree en mí, no morirá eternamente“.

Asimismo lo prometió a David en 2ª Samuel 17: “Levantaré después de ti a uno de tu linaje; éste me edificará una casa, y afirmaré su reino por siempre. Yo le seré a él por padre, y él me será por hijo“, etc. Este es el reino de Cristo, del cual habla el evangelio, un reino eterno, un reino de vida, de bienaventuranza y de justicia, donde llegan desde la cautividad del pecado y de la muerte todos los que creen. Hay muchas otras promesas del evangelio también en los demás profetas, por ejemplo en Miqueas 5: “Pero tú, Belén, eres pequeña entre las millares de Judá; de ti me saldrá aquel que será un conductor de mi pueblo de Israel“. Además, Oseas 13: “De la mano de la muerte los redimiré, los libraré de la muerte“.

Vemos, pues, que no hay más que un solo evangelio, como hay solamente un Cristo, ya que el evangelio no puede ser otra cosa que una predicación de Cristo, Hijo de Dios y de David, verdadero Dios y verdadero hombre quien, con su muerte y resurrección, venció por nosotros el pecado, la muerte y la condenación eterna de todos los hombres que creen en él. Así pues, el evangelio puede ser un mensaje breve o extenso. Uno puede describirlo en forma más concisa, otro en forma extensa. Lo describe con amplitud el que relata muchas obras y palabras de Cristo, como lo hacen los cuatro evangelistas. Lo describe con brevedad el que no narra las obras de Cristo, sino que indica brevemente cómo por su muerte y resurrección venció el pecado, la muerte y el infierno para aquellos que creen en él. Así lo hacen Pedro y Pablo.

Por lo tanto, procura no hacer de Cristo un Moisés, ni del evangelio un compendio de leyes y doctrinas, como se ha hecho hasta ahora, y como lo dan a entender también ciertos prefacios, incluso el de San Jerónimo. Pues el evangelio realmente no exige nuestras propias obras para que por ellas lleguemos a ser justos y salvos; por el contrario, condena tales obras exigiendo sólo la fe en Cristo, es decir que él venció por nosotros el pecado, la muerte y el infierno, y por lo tanto nos da justicia, vida y salvación, no por nuestras obras, sino por sus propias obras, muerte y sufrimiento, a fin de que aceptemos su muerte y victoria como si nosotros mismos hubiésemos muerto y vencido.

Es cierto que, en el evangelio, Cristo, y además Pedro y Pablo, dan muchos mandamientos y enseñanzas e interpretan la ley. Pero esto debemos colocarlo en el mismo nivel que las demás obras y beneficios de Cristo. Conocer sus obras y su historia no significa todavía conocer el verdadero evangelio, pues con ello todavía no sabes que él ha vencido el pecado, la muerte y al diablo. Así, aún no tienes conocimiento del evangelio cuando conoces esas doctrinas y mandamientos, sino cuando viene la voz que dice: Cristo es tuvo con su vida, enseñanzas, obras, muerte y resurrección, y con todo lo que es, tiene, hace y puede.

Vemos también que él no compele, sino que invita amistosamente diciendo:Bienaventurados los pobres“, etc. Y los apóstoles emplean las palabrasexhorto“, “suplico“, “ruego“, de modo que se ve en todas partes que el evangelio no es un código, sino que es una prédica de los beneficios de Cristo, ofrecidos y concedidos a nosotros en propiedad, si creemos. Moisés, en cambio, en sus libros compele, apremia, amenaza, golpea y reprende terriblemente, porque es un hombre que promulga e impone leyes.

De ahí que al creyente no se le ha dado ninguna ley por la cual pueda hacerse justo ante Dios, como dice san Pablo en 1ª Timoteo 1, ya que se justifica, vivifica y salva por la fe. No tiene necesidad de otra cosa que demostrar esa fe.

En efecto, cuando hay fe, no se puede contener, se manifiesta, confiesa y enseña ese evangelio ante la gente, aun a riesgo de su vida. Toda su vida y acción está encaminada al beneficio de su prójimo, para ayudarle: no sólo a alcanzar también esa gracia, sino también en cuerpo y bienes y honra, como ve que Cristo procedió con él, imitando así su ejemplo. Esto es también lo que enseña Cristo cuando, a la postre, no dio otro mandamiento que el amor, por el cual se reconocería a quienes son sus discípulos y verdaderos creyentes. Pues cuando no se hacen manifiestas las obras y el amor, la fe no es genuina, el evangelio no se ha arraigado, y aún no se conoce a Cristo en su verdadero alcance. Así es como debes aproximarte a los libros del Nuevo Testamento, para que sepas leerlos de esta manera.

Cuáles son los libros verdaderos y más nobles del Nuevo Testamento De lo dicho puedes formarte un juicio claro de todos los libros y distinguir cuáles son los mejores. El Evangelio de Juan y las Epístolas de San Pablo, especialmente la que escribió a los romanos, y la Primera Epístola de San Pedro son la verdadera sustancia y médula de todos los libros. Con justa razón debieran ser los primeros; y sería recomendable que todo cristiano los lea en primer lugar y con mayor frecuencia, y que por la lectura diaria los haga tan suyos como el pan cotidiano. En éstos no se describen muchas obras y milagros de Cristo, pero se destaca magistralmente cómo la fe en Cristo vence el pecado, la muerte y el infierno, y otorga vida, justicia y bienaventuranza. Esta es la verdadera índole del evangelio, como has oído.

Pues si alguna vez tuviera que prescindir de una de las dos, de las obras o de la predicación de Cristo, preferiría carecer de las obras y no de la predicación. Las obras no me ayudarían para nada, pero las palabras dan vida, como él mismo dice. Por cuanto Juan escribe muy poco de las obras de Cristo y muchísimo de su predicación, mientras que los otros tres evangelistas escriben mucho de sus obras y poco de sus palabras, es el evangelio de Juan, en particular, el evangelio sublime, verdadero y principal, que se debe preferir mucho más y anteponer a los otros tres. También las epístolas de San Pablo y de San Pedro superan en mucho a los tres evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

En resumen, el Evangelio de San Juan y su Primera Epístola, las epístolas de San Pablo, principalmente las que escribió a los romanos, a los gálatas y a los efesios, y la primera de San Pedro, son los libros que te muestran a Cristo y te enseñan todo lo que te es necesario y saludable saber, aun cuando no veas u oigas ningún otro libro ni doctrina alguna. Por esa razón, la epístola de Santiago es en comparación con ellas, una epístola sosa, porque no tiene nada de índole evangélica. Pero de esto hablaré en otros prefacios.

Breve Biografía de Martín Lutero y la Reforma Luterana

martin-luther-bible.jpg Martin Luther, Bible picture by AngloLuterano

Martín Lutero

A los 21 años, Martín Lutero era un prometedor estudiante de Derecho en la Universidad de Erfun. Hijo de una familia acomodada de Eisleben, en la región de Turingia, que se había trasladado a la localidad sajona de Mansfeld poco después de su nacimiento, se encaminaba hacia una apacible existencia como patricio. Pero ese año de 1505 un incidente cambió por entero su vida. Regresaba de una visita a casa de sus padres en Mansfeld cuando se vio sorprendido por un terrible temporal. Un escalofriante  rayo estuvo a punto de  alcanzarle; atemorizado, prometió a santa Ana que se haría monje si lo libraba del peligro. Pocos días después cumplía su promesa e ingresaba en el monasterio agustino de Erfurt. El joven monje destacó rápidamente por su brillantez en los estudios teológicos, así como por su minuciosa y recta observancia de las estrictas reglas de la vida monástica. Sus superiores estaban maravillados por la extrema severidad y rectitud con que Lutero cumplía con los ayunos, las abstinencias, las vigilias. Las enseñanzas y demás ejercidos espirituales. En 1510, cuando se discutía la unión de su monasterio agustino con aquellos que tenían una disciplina mucho menos rigurosa rigurosa, sus superiores decidieron que fuera él quien los representara ante el general de los agustinos en Roma. A finales de 1510, Lutero emprendía su primer y último viaje a la capital de la Cristiandad. Durante su estancia romana, Lutero creyó necesario seguir las costumbres de los peregrinos y. entre otras cosas, subió de rodillas la escalera santa sita en la basílica de San Juan de Letrán, rezando un padrenuestro en cada escalón. Se dice que durante su ascensión recordó de forma contrariada da la cita del apóstol Pablo: «El justo por la fe vivirá». Aunque su estancia en la Ciudad Santa no quebrantó su fe, Lutero volvió a Alemania horrorizado por la corrupción de las costumbres y la frivolidad que invadía los sitios santos en Roma.

EislebenGermany.jpg Eisleben, en la región de Turingia picture by AngloLuterano

Eisleben, en la región de Turingia

Regresó sólo por poco tiempo a Erfurt, pues en 1511 fue transferido a Wittenberg, donde perfeccionó sus conocimientos de las Sagradas Escrituras en la recién creada universidad.

No fue hasta el 31 de octubre de I516 cuando Lutero arremetió por primera vez, durante una predicación, contra las indulgencias, la remisión de las penas de los pecadores a cambio de una donación a la Iglesia. Para Lutero, las indulgencias alejaban a los creyentes de las verdaderas fuentes de salvación; le escandalizaba, por ejemplo, que las reliquias conservadas en la iglesia del castillo de Wittenberg pudiesen llegar a asegurar al peregrino 130.000 años de indulgencia.

Un año después de este sermón, Lutero volvió a la carga. El papa León X acababa de publicar una nueva indulgencia para la reconstrucción de la basílica de San Pedro, confiando al arzobispo de Maguncia su predicación en los territorios norteños de Alemania.

Lutero redactó entonces sus famosas 95 tesis sobre la virtud de las indulgencias. Su intención era recuperar las enseñanzas que la Iglesia ya había defendido en otros tiempos: que ninguna compra de indulgencia sirve para redimir los pecados, pues sólo Dios puede perdonar las culpas a los fieles arrepentidos. De inmediato se le ordenó desde la curia pontificia que se retractara, a lo que se negó.

Excomulgado y Hereje

En los meses siguientes, Lutero logró el favor de un importante príncipe alemán, el elector de Sajonia, Federico el Sabio. En dos ocasiones hubo de comparecer en territorio alemán ante los legados papales, al tiempo que participaba en intensos debates públicos. Defendió que un concilio o incluso un solo creyente podían corregir al mismísimo papa mientras sus argumentos estuvieran apoyados sobre la Biblia. Incluso se atrevió a defender públicamente que la Iglesia no precisaba de ningún poder terrenal, puesto que Cristo era su cabeza, y que dicha Iglesia no descansaba sobre los cimientos del papado, sino sobre los de la fe en Cristo.

En agosto de 1520, Lutero dirigió un llamado A la nobleza cristiana de la realeza alemana, para el mejoramiento del estado cristiano, en el que defendía que todos los cristianos podían ser sacerdotes desde su bautismo, que cualquier lector que contase con la fe podía interpretar las Escrituras y que todo fiel tenía el deber de convocar un verdadero concilio libre. Era toda una declaración revolucionaria para la jerarquía eclesiástica de la época. La respuesta de la Iglesia romana no se hizo esperar. En octubre de 1520 se quemaron obras suyas en Lovaina y Lieja, y el 3 de enero de 1521 el Papado promulgó la bula Decet Romanum Pontificem, por la que Lutero y los partidarios eran excomulgados. Pero el momento decisivo llegó cuando el emperador Carlos V convocó al díscolo monje ante la Dieta (la asamblea de los príncipes y ciudades del Sacro Imperio) reunida en Worms. Siempre protegido por el elector de Sajonia, el monje agustino se presentó el 16 de abril de 1521 ante la Dieta con un salvoconducto imperial.

En Worms, Lutero fue recibido entre aplausos por el pueblo. Allí por donde pasaba, la gente corría a ver al hombre que encarnaba la lucha contra la opresión. En el palacio episcopal le recibió el joven emperador, acompañado por los príncipes y electores imperiales y otros altos dignatarios. Lutero reconoció como suyos todos los escritos publicados bajo su nombre, pero cuando el obispo de Tréveris le preguntó si se retractaba de sus tesis pidió un tiempo para reflexionar. Junto a sus obras apiladas sobre la mesa veía todas sus esperanzas de renovar la Iglesia universal, las esperanzas de un pueblo. Al día siguiente respondió sin titubeos. En sus textos había citado fielmente las Sagradas Escrituras, por lo que estaba sometido a su conciencia y a la palabra de Dios: «Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable». Al dejar Worms, fue acusado de herejía y se escondió en el castillo de Wartburg, protegido por el Federico de Sajonia.

WartburgCastle.jpg Wartburg Castle picture by AngloLuterano

Castillo de Wartburg

Entretanto, las palabras y los escritos de Lutero inundaron y sacudieron la sociedad alemana. Como si se tratase de la señal que todos esperaban, sus declaraciones en la Dieta de Worms hicieron surgir reformadores y profetas que recogieron los principios luteranos.

En la Navidad de 1521, los profetas de Zwickau -Nicholas Storch, Thomas Dreschel y Marcus Stübner- auspiciaron en esta localidad sajona un programa de reformas que excedía en mucho las propuestas del monje agustino. Profetizaban el inminente retorno de Cristo, y querían destruir violentamente imágenes, estatuas y símbolos de los altares. También proponían una radical alteración de los ritos y los sacramentos; en particular, rechazaban el bautismo de los niños y exigían que los adultos volvieran a bautizarse. De allí el nombre que adoptó su movimiento: anabaptistas, «los que vuelven a bautizarse».

Los Ecos de la Reforma

Algunos caballeros y pequeños nobles alemanes intentaron, por su parte, aprovechar la reforma luterana para acrecentar su poder y desvincularse de la autoridad romana, mientras que muchos campesinos vieron en ella la oportunidad de liberarse del yugo feudal. Los primeros, tras formar un ejército de caballeros a las órdenes del príncipe Franz Von Sickingen, se lanzaron al asalto del obispado de Tréveris, pero fueron derrotados en 1522.

Mucho más grave fue la guerra que protagonizaron los segundos. Y es que los vientos de igualdad y justicia social de la reforma luterana soplaron sobre una sociedad rural que pedía a gritos la libertad. Muchos campesinos pensaron que los ataques de Lutero contra la Iglesia romana eran un llamamiento contra todas las clases altas, por la estrecha relación existente entre príncipes seculares y príncipes de la Iglesia.

Entre 1524 y 1525, las violentas protestas campesinas recorrieron, en nombre de Lutero, casi toda Alemania, mientras en Mühlhausen, Thomas Müntzer – un agustino, como Lutero, a quien había conocido en Leipzig- intentó establecer una suerte de teocracia fundamentada en la igualdad y la abolición de la propiedad. Los campesinos se presentaban, de este modo, como restauradores de un orden perdido bajo el cual no se pagaban impuestos ni tasas y la comunidad elegía libremente a su pastor.

Magdeburgocathedral.jpg picture by AngloLuterano

Catedral de Magdeburgo

Los ecos de todos estos movimientos llegaron a oídos de Lutero, que los recibió con angustia. Así, en diciembre de 1521 decidió salir del castillo de Wartburg para visitar secretamente Wittenburg, lo que aprovechó para amonestar por escrito a todo cristiano que participara en insurrecciones contra la autoridad. Informado en el mes de marzo de 1522 de los excesos de los profetas de Zwickau, decidió salir definitivamente de su encierro y actuar, pues, según él, «durante mi ausencia Satán ha entrado en mi rebaño y ha cometido daños que no puedo reparar con mis escritos, sino con mi personal presencia y viva palabra». Lutero predicó ocho sermones en los que recordó a los ciudadanos que la violencia no podía propagar la palabra de Dios, sino la del diablo, pues «cuando los hombres usan la violencia para propagar el Evangelio, el diablo disfruta y se regocija».

Las palabras de Lutero surgieron un efecto instantáneo y las autoridades de Zwickau restauraron el orden público de inmediato.

Con la revuelta de los caballeros y la guerra de los campesinos, Lutero fue mucho más contundente. Solicitado por la pequeña nobleza en 1522, Lutero se negó a identificar su causa con la suya. Con los campesinos, en cambio, demostró inicialmente cierta comprensión, pero se enfureció al enterarse de que habían quemado bibliotecas, conventos y palacios. En un escrito titulado Contra las hordas ladronas y acecinas (1525) condenó la violencia campesina por ser obra del demonio y pidió a la nobleza que persiguiera a los rebeldes como si de perros rabiosos se tratara, pues «nada es más venenoso y endiablado que un revolucionario». Lutero atacó de raíz las aspiraciones campesinas de igualdad social, señalando que «el bautismo no hace a nadie ni a nada libre en cuerpo ni en propiedad, sino en el alma».

La Reacción de Lutero

Sin el apoyo de Lutero, la revolución estaba herida de muerte. En mayo de 1525 los campesinos eran derrotados en Frankenhausen y su líder Thomas Müntzer moría ejecutado.

Subsistía la amenaza del anabaptismo, el último reducto del radicalismo revolucionario en Europa, que en 1534 dio lugar a una inédita experiencia revolucionaria en Münster. Dos años después, Lutero publicó un tratado sobre El deber de las autoridades civiles de oponerse a los anabaptistas mediante castigos corporales, en el que de nuevo cerraba toda posible conexión entre su mensaje de retornar a una vida inspirada en el Evangelio y toda forma de revolución contra el orden social establecido. Para entonces, la Reforma luterana había sido acogida por los príncipes seculares alemanes, que la utilizaron como un instrumento para afirmar su poder. Lutero, por su parte, se encargó de fijar el dogma y la organización institucional de la nueva Iglesia. Habían pasado los tiempos en que apareció como un revolucionario en la Cristiandad; su tarea era, ahora, consolidar su obra reformadora y extenderla por todo el continente.

El Cristianismo de Lutero

CranachWeimarAltar2.jpg Lucas Cranach the Younger in 1555,  at Weimar picture by AngloLuterano

Lucas Cranach el Joven, Iglesia de Weimar en 1555

El retablo pintado por Lucas Cranach el Joven, realizado para una iglesia de Weimar en 1555, ilustra la idea del pensamiento religioso de Lutero: que la salvación sólo se logra mediante la fe personal y la lectura directa de las Sagradas Escrituras. El reformador aparece con una Biblia en las manos 1, señalando un pasaje de la segunda epístola de San Juan: la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. Un chorro de sangre de Jesús crucificado 2, cae sobre Lucas Cranach padre 3, personificación de los verdaderos creyentes, quienes reciben así la fe sin ninguna mediación por parte de la jerarquía católica. A su lado Juan Bautista 4, señala a Cristo y su figuración como Cordero de Dios 5, que quita el pecado del mundo. Tambien aparece Cristo resucitado 6, clavando el asta de su bandera al demonio. Al fondo se muéstrala expulsión del hombre del Paraíso 7, fuente del pecado original, y a Moisés maldiciendo a los que no cumplen con los mandamientos 8.

Los riesgos de tomar la Biblia al pie de la letra

HeinrichAldegraver.jpg Heinrich Aldegraver picture by AngloLuterano

Anabaptistas, por Heinrich Aldegraver

Lutero sostuvo que cualquier persona tenia derecho a leer y estudiar las Sagradas Escrituras, sin depender del magisterio de la jerarquía eclesiástica. Muchos de sus seguidores soñaron con construir una perfecta comunidad cristiana a partir de la estricta observancia del Evangelio, sacando conclusiones chocantes para la moral corriente. Los anabaptistas, en particular, defendieron la poligamia con el argumento de que todos los grandes patriarcas bíblicos la habían practicado.

En 1534, el panadero Juan Matthys y el sastre holandés Juan de Leyden tomaron la ciudad de Münster, y establecieron un régimen de comunidad de bienes y de mujeres que escandalizó tanto a los católicos como a los luteranos. Tales prácticas, sin embargo, no fueron patrimonio exclusivo de los anabaptistas. Felipe de Hesse, acérrimo enemigo de éstos y protector de Lutero, se desposó en segundas nupcias sin romper su primer matrimonio. El príncipe pidió consejo a Lutero sobre la cuestión, a lo que este le respondió que la Biblia no parecía decir nada en contra de la poligamia, pero que lo mantuviera en secreto para evitar el escándalo.

Diferencias entre la Iglesia Católica y la Iglesia Anglicana

Desde la celebración del Concilio Vaticano II, ambas iglesias se han mantenido abiertas al dialogo para llegar a un punto de plena comunión sacramental. La Iglesia Anglicana surge más bien a causa de un problema político que de alguna diferencia doctrinal con la Iglesia Católica Romana. El Papa Clemente VII, no le concedió la anulación de matrimonio solicitada por el rey Enrique VIII de Inglaterra, quien estaba casado con Catalina de Aragón, hija de los reyes católicos  Fernando II e Isabel I de España. A pesar de dicha división, los católicos y los anglicanos tienen más cosas en común que las que los separan actualmente. En el dialogo ecuménico que han entablado ambas confesiones existen tres importantes diferencias:

  1. La ordenación de mujeres como sacerdotes y obispos.
  2. Cuestiones morales (divorcio y homosexualidad).
  3. El papel del Papa en la Iglesia.

Según lo expresado por el Rev. Bill Franklin, Director Asociado de la Academia Americana (Roma), aproximadamente el 90% de de las diferencias que nacieron en los años de la Reforma protestante han sido resueltas y que ahora se espera que el 10% restante se resuelva.

¨Creo antes o después se resolverán, igual que hemos resuelto los demás problemas. Pero llevará su tiempo. Hay que ser pacientes. Son muy importantes la amistad y las buenas relaciones entre ambas Iglesias. Y es importante no darse por vencidos demasiado pronto en el campo ecuménico.¨

PopeBenedictXVI_03.jpg Pope Benedict XVI - 03 picture by AngloLuterano

Arzobispo de Canterbury Rowan Willliams y el Papa Benedicto XVI

Un aspecto positivo en todo este proceso es la muy buena relación entre el Papa Benedicto XVI y el arzobispo de Canterbury, Rowan Willliams; además de la reacción positiva de este ultimo en la creación de ordinariatos por parte de la Iglesia Católica Romana para acoger miembros y sacerdotes anglicanos que están en desacuerdo con las recientes políticas en relación a la ordenación de mujeres sacerdotes y la ordenación de obispos homosexuales.

Las 95 Tesis De Martín Lutero

Martin_Luther_Nailing_Theses.jpg Martin Luther picture by AngloLuterano

Diputación acerca de la determinación del valor de las indulgencias

Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

  1. Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Haced penitencia…”, ha querido que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.
  2. Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.
  3. Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obra exteriormente diversas mortificaciones de la carne.
  4. En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella continúa hasta la entrada en el reino de los cielos.
  5. El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.
  6. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente.
  7. De ningún modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.
  8. Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.
  9. Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia en la persona del Papa, quien en sus decretos siempre hace una excepción en caso de muerte y de necesidad.
  10. Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a los moribundos penas canónicas en el purgatorio.
  11. Esta cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dormían.
  12. Antiguamente las penas canónicas no se imponían después sino antes de la absolución, como prueba de la verdadera contrición.
  13. Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.
  14. Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.
  15. Este temor y horror son suficientes por sí solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que están muy cerca del horror de la desesperación.
  16. Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí como la desesperación, la cuasi desesperación y al seguridad de la salvación.
  17. Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.
  18. Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.
  19. Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni aún en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.
  20. Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, significa simplemente el perdón de todas ellas, sino solamente el de aquellas que él mismo impuso.
  21. En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.
  22. De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida.
  23. Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisión de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los más perfectos, es decir, muy pocos.
  24. Por esta razón, la mayor parte de la gente es necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.
  25. El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.
  26. Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por vía de la intercesión.
  27. Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.
  28. Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios.
  29. ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, según la leyenda, aconteció con San Severino y San Pascual.
  30. Nadie está seguro de la sinceridad de su propia contrición y mucho menos de que haya obtenido la remisión plenaria.
  31. Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.
  32. Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.
  33. Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios.
  34. Pues aquellas gracias de perdón sólo se refieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.
  35. Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confessionalia.
  36. Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.
  37. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.
  38. No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.
  39. Es dificilísimo hasta para los teólogos más brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrición.
  40. La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.
  41. Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.
  42. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.
  43. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.
  44. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo más, liberado de la pena.
  45. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.
  46. Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.
  47. Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.
  48. Se debe enseñar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.
  49. Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.
  50. Debe enseñarse a los cristianos que si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.
  51. Debe enseñarse a los cristianos que el Papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la basílica de San Pedro, si fuera menester.
  52. Vana es la confianza en la salvación por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.
  53. Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.
  54. Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.
  55. Ha de ser la intención del Papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante) deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.
  56. Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.
  57. Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.
  58. Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin la intervención del Papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.
  59. San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el término en el sentido de su época.
  60. No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.
  61. Esta claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del Papa.
  62. El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.
  63. Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.
  64. En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.
  65. Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.
  66. Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.
  67. Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.
  68. No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.
  69. Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.
  70. Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensueños en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.
  71. Quién habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.
  72. Más quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.
  73. Así como el Papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo, con cualquier artimaña de venta en perjuicio de las indulgencias.
  74. Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.
  75. Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.
  76. Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.
  77. Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy, no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el Papa.
  78. Sostenemos, por el contrario, que el actual Papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 12.
  79. Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.
  80. Tendrán que rendir cuenta los obispos, curas y teólogos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.
  81. Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.
  82. Por ejemplo: ¿Por qué el Papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual sería la más justa de todas las razones si él redime un número infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcción de la basílica, lo cual es un motivo completamente insignificante?
  83. Del mismo modo: ¿Por qué subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qué el Papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?
  84. Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del Papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por que no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?
  85. Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?
  86. Del mismo modo: ¿Por qué el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
  87. Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?
  88. Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?
  89. Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?
  90. Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.
  91. Por tanto, si las indulgencias se predicasen según el espíritu y la intención del Papa, todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.
  92. Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: “Paz, paz”; y no hay paz.
  93. Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: “Cruz, cruz” y no hay cruz.
  94. Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.
  95. Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.

Wittenberg, 31 de octubre de 1517.

Oración de Lutero

Señor Dios, Tú me has puesto en tarea de dirigir y pastorear la Iglesia. Tú ves cuán inepto soy para cumplir tan grande y difícil misión, y si yo lo hubiese intentado sin contar contigo, desde luego lo habría echado todo a perder. Por eso clamo a Ti. Gustoso quisiera ofrecer mi boca y disponer mi corazón para este menester. Deseo enseñar al pueblo, pero también quiero por mi parte aprender yo mismo continuamente y manejar Tu Palabra, habiéndola meditado con diligencia. Como instrumento Tuyo utilízame. Amado Señor, no me abandones en modo alguno, pues donde yo estuviera solo, fácilmente lo echaría todo a perder. Amén.


Las Prácticas Litúrgicas Anglo-Luteranas

LutheranAltar_02.jpg St. Paul's Lutheran Church, Michigan City, Indiana picture by AngloLuterano

Iglesia Luterana San Pablo, Michigan, Indiana

La liturgia formal basada en la Misa Católica de Occidente con diversos grados de cantos, el uso de la música de órgano, crucifijos, cálices de plata, las hostias y el uso de vestimentas para la Sagrada Comunión siempre ha sido característica del culto luterano. El uso de las hostias ha sido un medio importante para expresar la creencia en la Real Presencia. El retorno de la misa semanal, la señal de la cruz, la oración eucarística y el uso regular de las vestimentas en todas las iglesias son resultado del movimiento litúrgico, pero cosas tales como los servidores del altar, las procesiones del Evangelio, incienso, aspersiones, la oración eucarística completa (es decir, incluida la epíclesis y no sólo las palabras de Cristo de la institución) son considerados como “Iglesia Alta”. También genuflexión, junto con la elevación de la hostia y el cáliz, se considera a menudo entre los luteranos más protestantes como prácticas católico romanas, aunque Martín Lutero retenía dichas prácticas que eran parte del luteranismo inicial. En las iglesias luteranas el uso de campanas en el altar durante la elevación de la hostia (para llamar la atención de la congregación durante las palabras de la institución) fue practicado en ocasiones hasta el siglo XVIII. La Adoración del Santísimo Sacramento en el momento de la elevación es también una práctica Luterana. Sin embargo, excepto en ocasiones especiales de la Sociedad Sueca de la Iglesia Alta y entre las iglesias más altas de las iglesias luteranas de América del Norte como la Iglesia Católica Anglo-Luterana, la Bendición del Santísimo Sacramento, rara vez se practica, incluso en los altos círculos de la Iglesia. A diferencia de la Iglesia Anglicana, el uso de “fiddleback” casullas no es visto como una adhesión a la práctica católica romana, ya que se utilizaban tradicionalmente en las iglesias luteranas en Alemania hasta la Ilustración y en los países nórdicos hasta el movimiento litúrgico. Hoy en día son vistas de manera rara y no necesariamente son favorecidas por el clero en los países nórdicos, debido a su asociación con la época de la disminución litúrgica.

La Teología y la Espiritualidad Anglo-Luterana

El objetivo de los Católicos Evangélicos es recuperar el patrimonio litúrgico y confesional del Luteranismo en continuidad con la amplia tradición que incluye a los Anglicanos, Católicos Romanos y los Ortodoxos Orientales. El Movimiento subraya algunos elementos de la Iglesia: el dogma, los sacramentos, la jerarquía y el ministerio ordenado, la liturgia y la continuidad de la Iglesia, todos los cuales son parte de la teología luterana tradicional, pero que se cree fueron descuidados debido al pietismo y la Era de la Ilustración. Se hace también especial énfasis en el concepto católico del sacerdocio y la sucesión apostólica, el ecumenismo y la mariología. El concepto católico del sacerdocio y la continuidad de la Iglesia posiciona al movimiento aparte de la línea principal del luteranismo y de la apertura ecuménica para algunos en gran parte distinta al movimiento del luteranismo confesional. El enfoque del culto también puede variar considerablemente dentro del luteranismo confesional.

GunnarRosendal.jpg Gunnar Rosendal picture by AngloLuterano

Gunnar Rosendal

El énfasis teológico del Movimiento de la Alta Iglesia puede variar de un país a otro. El manifiesto clásico de los países escandinavos del programa de avivamiento de la Iglesia Alta es “fornyelse Kyrklig” por Gunnar Rosendal (1935). En sus inicios, el movimiento de la Iglesia Alta alemana fue inspirado por las 95 tesis “Stimuli et Clavi” escritas por el pastor Heinrich Hansen (1917).

De la misma manera en que los Anglo-Católicos han estimado a los Caroline Divines (teólogos y escritores influyentes en la Iglesia Anglicana que vivieron durante el reinado del rey Carlos I y, después de la Restauración, el rey Carlos II), los Luteranos Católicos, debido a la naturaleza de la Reforma Luterana, han podido apreciar a muchas de las ampliamente olvidadas enseñanzas católicas de los reformadores como Martín Lutero, Laurentius Petri, Mikael Agricola, George de Anhalt, Martin Chemnitz, Gnesio-luteranos, Confessio Gerhard Católica, etc Según el ex Católico Romano Friedrich Heiler, la Iglesia Luterana es la propia Vía Media entre el catolicismo romano y el protestantismo, por su énfasis en la doctrina y porque ha conservado la doctrina católica del sacramento y sus tradiciones litúrgicas en una forma más pura que la de la Iglesia Anglicana en el Libro de Oración Común.

FriedrichHeiler.jpg Friedrich Heiler picture by AngloLuterano

Friedrich Heiler

La Espiritualidad Católico Evangélica es característicamente más teocéntrica y cristocéntrica que la pietista, racionalista y el luteranismo liberal protestante. Además de la Teología de la Cruz, suele hacer énfasis en Christus Victor, que deja claro que la Pascua es más importante que el Viernes Santo. El teocentrismo da importancia a la historia de la salvación y al ciclo del año de la iglesia, desde el punto de vista de la encarnación.

Estas tensiones han creado la necesidad de dar una interpretación evangélica para el Sacrificio de la Misa con el fin de ofrecer una visión más teocéntrica a la Real Presencia. Por ejemplo, en Suecia se ha producido el descubrimiento de la teología de Laurentius Petri sobre el Sacrificio de la Misa. Según Wilhelm Loehe:

la totalidad del luteranismo está contenido en el Sacramento del Altar. Aquí todas las principales doctrinas del cristianismo, especialmente las que se destacan por la Reforma, tienen su punto focal.”

En la espiritualidad católica evangélica la misa es, pues, considerada el corazón del cristianismo, ya que esta resume en una, pero eternamente eficaz, el sacrificio de Cristo en el Calvario.

Una división dentro del luteranismo de la Iglesia Alta es en el asunto de la dirección de la liturgia. Algunos siguen la comprensión de la liturgia como “el trabajo de la gente“, mientras que otros siguen la comprensión de la Apología de la Confesión de Augsburgo, en el artículo XXIV, que establece que la liturgia no es un sacrificio, pero cuadra con el ministerio público. Una característica común de esta divergencia es la preferencia del término “Servicio Divino” del de Liturgia de la Sagrada Comunión (de Gottesdienst, Gudstjaenst, Jumalanpalvelus) entre aquellos que ven la liturgia como el servicio principal de Cristo para la Iglesia. Esta divergencia en la teología litúrgica se manifiesta también en los debates sobre la oración eucarística, la epíclesis, y el papel de los laicos en la liturgia.

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Monjes Benedictinos cantando las Vísperas

La Oración del Oficio Divino es también característica de la espiritualidad de la Iglesia Alta Luterana. El Sacramento de la Confesión es parte de la tradición luterana y no se considera exclusivo de “Iglesia Alta”. Un pequeño número de congregaciones católico evangélicas reafirman un uso más amplio de la palabra “Sacramento” según Melanchthon (en la Apología y en Loci Communes) considerando el Santo Matrimonio, la Unción de los Enfermos, la Confirmación, y las Órdenes Sagradas como Sacramentos.

La Teología Académica Luterana

TuomoMannermaa.jpg Tuomo Mannermaa picture by AngloLuterano

Tuomo Mannermaa

A través del ecumenismo, las ideas católico evangélicas han sido aceptadas más ampliamente en la teología académica, por ejemplo, recientes investigaciones del ecumenismo luterano en la Escuela Finlandesa por Tuomo Mannermaa han comenzado a ver a Martín Lutero como un maestro católico. Esta escuela de pensamiento incluye también Carl Braaten y Robert Jenson. El punto de vista Católico Romano acerca de Lutero en la investigación ha cambiado a positivo desde José Lortz. En 1976, Joseph Ratzinger (luego Papa Benedicto XVI) sugiere que la Confesión de Augsburgo, posiblemente, podría ser reconocida como una declaración de fe católica. Sin embargo, esto no sucedió. En el luteranismo católico evangélico, ha habido menos movimiento hacia el catolicismo romano que dentro de Anglo-Catolicismo. Debido al liberalismo en las iglesias luteranas, algunos bien conocidos teólogos luteranos, como Richard John Neuhaus y Reinhard Hütter, se han convertido en católicos, mientras que otros, como Jaroslav Pelikan, se han unido a la ortodoxia oriental.

Movimiento de la Iglesia Alta Luterana en Otros Países

200px-Den_norske_kirkes_vpensvg.png Church of Norway Seal picture by AngloLuterano

La Iglesia de Noruega es generalmente muy pietista. El movimiento pietista en Noruega (encarna en gran medida el Movimiento Haugean fomentado por Hans Nielsen Hauge) ha servido para reducir la distancia entre laicos y religiosos en Noruega. El Movimiento de la Alta Iglesia está más aislado y es mucho menor que en Suecia. Ha sido promovido por Ordo Crucis, Bønne-og arbeidsfellesskapet Kirkelig Fornyelse, Pro Ecclesia, y Samråd på Kirkens Grunn.

ChurchofNorway.jpg Førde kyrkje, Førde, Norway picture by AngloLuterano

Førde kyrkje, Førde, Noruega

En la Iglesia de Dinamarca, el Movimiento de Alta Iglesia es marginal. Y es promovido por Sct. Ansgar Broderskab. La Oración del Oficio Diario ha sido promovido por Teologisk Oratorio (el miembro más conocido de haber sido Regin Prenter) y por Selskabet dansk Tidegærd.

DanishNationalChurch.jpg picture by AngloLuterano

Iglesia Nacional Danesa

La Iglesia de Islandia y de la Iglesia Evangélica Luterana de Finlandia ha tenido grupos del Movimiento de la Alta Iglesia, con un alto interés manifestado tanto entre el clero y los laicos, aunque en una medida muy pequeña. Después de la era soviética, en las iglesias luteranas del Báltico, incluido el Arzobispo Jānis Vanags, ha habido un interés hacia el movimiento de la Iglesia Alta.

IglesiaNacionaldeIslandia.jpg Iglesia Nacional de Islandia picture by AngloLuterano

Iglesia Nacional de Islandia

Movimiento de la Iglesia Alta Luterana en América del Norte

WilhelmLoehe.jpg Wilhelm Loehe picture by AngloLuterano

Johann Konrad Wilhelm Löhe (1808 - 1872)

La influencia de los Antiguos Luteranos y los Neo-Luteranos durante el siglo XIX (por ejemplo, Charles Porterfield Krauth) fue muy fuerte en América del Norte. La obra misionera de Wilhelm Loehe, desde Neuendettelsau, Baviera, Alemania, hizo mucho para contribuir a la renovación litúrgica luterana en Alemania y más allá. La influencia de Loehe puede verse en la migración Luterana de Australia y Norteamérica. En América del Norte dicha influencia se vio en la Iglesia Luterana del Sínodo de Missouri y el Sínodo de Iowa.

El Movimiento Católico Evangélico nació después que el Movimiento Europeo. Sus precursores son Arthur Carl Piepkorn, Berthold von Schenk, y el P. Arthur Kreinheder. Partes de la Iglesia Evangélica Luterana en América y de la Iglesia Evangélica Luterana en Canadá tienen énfasis católico evangélico. Las congregaciones evangélico católicas van desde la teología liberal a la conservadora. La Sociedad de la Santísima Trinidad es la más grande sociedad religiosa evangélica católica en América del Norte. Teológicamente, es moderada y relativamente conservadora en la apertura ecuménica. La liturgia más ornamentada se encuentra en las pequeñas iglesias evangélicas luteranas, algunas parroquias de la Iglesia Luterana del Sínodo de Missouri, y en muchos seminarios luteranos de distintas variedades luteranas en América del Norte, que celebran la misa solemne con la ceremonia similar a la encontrada en las parroquias anglo-católicas. La Sociedad de San Policarpo, un gremio de devoción, también fue fundada en el Sínodo de Missouri. Las más importantes revistas católico evangélicas son El Foro Luterano (Lutheran Forum), publicado por la Oficina de Publicidad Luterana Americana (ALPB) y Pro Ecclesia, publicada por el Centro para la Teología Católico Evangélica y en cooperación con la Oficina de Publicidad Luterana Americana (ALPB).

ValparaisoUniversityseal.png Valparaiso University seal picture by AngloLuterano

Universidad de Valparaíso - Fundada en 1859, es la mayor de la Universidad Luterana independiente de la de los Estados Unidos.

La Universidad de Valparaíso, es una institución luterana independiente, desarrollada por la Iglesia Luterana del Sínodo de Missouri, también ha continuado su propia tradición católica evangélica. El desarrollo de esta tradición es una mezcla única entre los movimientos en los distintos organismos de la Iglesia Luterana. Los estudiantes desempeñan un papel clave en la elaboración de estos servicios. Otra contribución significativa a los valores evangélicos de la Universidad Católica de Valparaíso es la presencia del Instituto Litúrgico anual en su campus.

Al igual que algunas fraternidades religiosas alemanas anteriormente mencionadas, en los Estados Unidos, la Iglesia Evangélica Católica, y en años muy recientes otras iglesias pequeñas evangélico católicas consideradas bíblica y teológicamente conservadoras como la Iglesia Católica Anglo-Luterana, Asociación Luterana Internacional, la Iglesia Ortodoxa Luterana, la Asociación de Iglesias Evangélicas Luteranas Independientes, la Iglesia Mariana Evangélico Católica, y la Comunión Católica Luterana, han tenido éxito en el restablecimiento de la sucesión apostólica histórica proveniente de la Iglesia Católica Antigua. Además, algunos han pasado de la descentralización, sistema de gobierno congregacional democrático a la política episcopal altamente centralizado, el culto utilizando exclusivamente la liturgia de la Iglesia Católica Romana, y trabajando activamente hacia una forma visible de unión con la Iglesia Católica Romana. Como es el caso entre los anglicanos, sin embargo, los movimientos de la Iglesia Alta han demostrado ser más atractivo para el clero que para los laicos.

TheSocietyoftheHolyTrinity.gif The Society of the Holy Trinity picture by AngloLuterano

Sociedad de la Santísima Trinidad (Societas Trinitatis Sanctae)

En América del Norte, la renovación litúrgica luterana también se ha visto en organizaciones como la extinta Sociedad de St. James, la revista The Bride of Christ, la revista Gottesdienst, la extinta revista Motley Magpie , la Sociedad de la Santísima Trinidad, la Lutheran Liturgical Prayer Brotherhood (influenciada por German Evangelisch-Lutherische Gebetsbruderschaft), la Sociedad de San Policarpo, la Sociedad para la Conservación de la Liturgia Luterana Evangélica, y el Instituto del Buen Pastor en el Seminario Teológico Concordia de Fort Wayne, Indiana.

La división más fundamental en los círculos católico evangélicos se encuentran entre aquellos que están decididos, cueste lo que cueste, a permanecer luteranos y aquellos que están dispuestos a considerar que su catolicidad podría algún día llevarlos al catolicismo.

Movimiento de la Iglesia Alta Luterana en Alemania

En Alemania, el Movimiento de la Iglesia Alta es menor que en Suecia. Las uniones entre las iglesias luteranas e iglesias reformadas desde la Unión Prusiana, dio lugar por “ósmosis” a la propagación de los conceptos calvinistas provenientes de las iglesias reformadas; el luteranismo ha sido a menudo muy influenciado por el contexto reformista. El movimiento de la Iglesia Alta dentro de la Iglesia Evangélica en Alemania ha sido mucho menos influyente que en Suecia y tal vez menos integrado a la tradición de la Iglesia Luterana del estado. Sin embargo el movimiento está fuertemente involucrado en el Ecumenismo y el Movimiento Litúrgico.

AugsburgCathedral_03.jpg Augsburg Cathedral picture by AngloLuterano

Catedral de Augsburgo

El caso es muy diferente en la Iglesia Evangélica-Luterana Independiente en Alemania. Esta iglesia es una iglesia luterana confesional en plena comunión de púlpito y la comunión de altar con la Iglesia Luterana del Sínodo de Missouri. Debido a la dirección confesional luterana, existe un movimiento de la Iglesia Alta en dicha iglesia. El movimiento alemán de la Iglesia Alta comenzó en el Jubileo Reformista de 1917, inspirado por las publicaciones de Stimuli et Clavi, y las 95 tesis de Heinrich Hansen. Esto resultó en la fundación de la Hochkirchliche Vereinigung Augsburgischen Bekenntnisses (Iglesia Alta de la Unión de la Confesión de Augsburgo) al año siguiente. Posteriormente surgieron otras asociaciones y sociedades de la Iglesia Alta que se distinguen de otros organismos luteranos por la restauración de la sucesión apostólica en su mayoría a través de Hochkirchliche St. Johannes-Bruderschaft, que es parte de la HVAB, junto con la Franziskaner-Evangelische Tertiaren. El Movimiento Católico cobró nuevas fuerzas debido al movimiento Sammlung por Hans Asmussen y Max Lackmann. Otras asociaciones son Evangelisch-Bund für Einheit katholische (Liga para la Unidad Evangélica-católica), incluyendo St. Jakobus-Bruderschaft, Arbeitsgemeinschaft Kirchliche Erneuerung in der Evang.-Luth. Kirche in Bayern (Grupo de Trabajo el Avivamiento de la Iglesia Evangélica Luterana de Baviera), Humiliatenorden, St. Athanasius-Bruderschaft, Hochkirchlicher Apostolat St. Ansgar, Bekenntnisbruderschaft St. Peter und Paul, Kommunität St. Michael in Cottbus, Congregatio Canonicorum Sancti Augustini, y algunas comunidades religiosas como el Convento de St. Wigbert.

Otras organizaciones, como el Movimiento Berneuchen y Kirchliche Arbeit Alpirsbach se consideran parte del Movimiento Litúrgico, aunque el primero es de teología de Iglesia Alta y esta en cooperación con las asociaciones de la Iglesia Alta y las cofradías religiosas.

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